La semana del 16 al 21 de julio, nuestra primera generación de la formación de maestros Waldorf Casa Surya, se reencontró en Madre Selva para finalizar su segundo año de formación. Como cada encuentro, estuvo lleno de aprendizaje, trabajo compartido y experiencias que fortalecen no solo el conocimiento, sino también el compromiso con la pedagogía Waldorf y, sobre todo, con las niñas y niños que acompañamos en nuestras escuelas.
Cada jornada estuvo llena de actividades que invitan a aprender desde la propia vivencia y autorreflexión. La maestra Leticia Gutiérrez profundizó en la importancia de acompañar a las niñas y niños a desarrollar hábitos y conexión con el cosmos a través de las labores domésticas como una práctica de cuidado y presencia plena. También se ahondó en el análisis de las actividades pedagógicas que acompañan el hacer artístico en las escuelas Waldorf y la importancia de llevarlas a cabo en el Jardín de Infancia.

La música estuvo presente gracias a la guía de la maestra Loana Pérez. Las notas llegaron con emoción cuando las alumnas y alumnos leyeron partituras y practicaron la flauta pentatónica; un bello ensamble se escuchó descubriendo una vez más el poder transformador que tiene el arte en la educación.
La euritmista Lucía Noguera ofreció un espacio para habitar el movimiento con conciencia y armonía, mientras que la maestra de trabajo manual, Dulce María Romero Granados, guió al grupo para llevar a cabo la elaboración de una muñeca de tela regalando el poder experimentar el valor del trabajo manual, la paciencia y el cariño que pueden plasmarse en un objeto creado con las propias manos.
Además de los contenidos que enriquecieron a nuestras alumnas y alumnos, este encuentro fue una oportunidad para compartir, escucharnos, aprender unos de otros y seguir cultivando las cualidades que acompañan el oficio de educar: la observación, la creatividad, la sensibilidad y el compromiso.

Nos llena de alegría ver el crecimiento de esta primera generación y acompañar cada paso de su proceso. Agradecemos la entrega con la que viven esta formación y celebramos todo lo que, poco a poco, va floreciendo en cada uno de sus integrantes.
Seguimos caminando juntos, con la certeza de que una educación viva y consciente comienza también por la formación continua de quienes acompañan a la infancia.


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